
Somos el resultado
de todo cuanto hemos vivido,
Y seremos el polvo,
que nunca llegará a ser consumido.
Batallas en vida
Cicatrizando heridas
Perdones en muerte
Para aquel que te hirió.
Nuestro nombre no se escuchará
Más de aquellas bocas,
que hayamos querido sellar,
en las palabras que no fueron rotas.
Personas, libros, recuerdos,
Historias, amigos, amores, y celos
La canción que te enamoró,
Y el poema con el que enamoraste
Que te izo sentir
Musa y a la vez obra de arte.
La amistad que duró,
hasta el fin de tus días,
Que permanece viviendo,
Aun separados por lejanías.
La caricia que duró
Y que nunca prolongaste
Todo ese arrepentimiento
Y la duda que conservaste.
La niñez ya pasada,
Y la adolescencia rebelde
Tu madurez como persona
Y tu vejez de la que él aprende.
Que el paraíso me espera
Y lo esperó a él también,
Que te está a ti esperando
y que llegará como un tren.
Porque todos morimos,
Y lo sabemos al nacer.
Es cierto este destino,
Que parece no mentirnos,
Que viene a decirnos
Que la verdad es el morir.
Tras haber pasado lo vivido.
Y escribiendo nuestras páginas
Día a día, con la historia de
Esta, nuestra vida.
En libros universales
Que guardados quedan
y que alguien leerá
para no llegar a ser olvido
tras llegar al más allá.
Recordar esta estancia
que tuvimos en el preparaíso.
Experiencias muertas
de recuerdos dormidos.
Vivir para morir,
Yo no quiero ser olvido,
Solo que me recuerden,
Por lo que en vida fui
Por lo que en vida he vivido.
ROSA MARÍA JIMÉNEZ
de todo cuanto hemos vivido,
Y seremos el polvo,
que nunca llegará a ser consumido.
Batallas en vida
Cicatrizando heridas
Perdones en muerte
Para aquel que te hirió.
Nuestro nombre no se escuchará
Más de aquellas bocas,
que hayamos querido sellar,
en las palabras que no fueron rotas.
Personas, libros, recuerdos,
Historias, amigos, amores, y celos
La canción que te enamoró,
Y el poema con el que enamoraste
Que te izo sentir
Musa y a la vez obra de arte.
La amistad que duró,
hasta el fin de tus días,
Que permanece viviendo,
Aun separados por lejanías.
La caricia que duró
Y que nunca prolongaste
Todo ese arrepentimiento
Y la duda que conservaste.
La niñez ya pasada,
Y la adolescencia rebelde
Tu madurez como persona
Y tu vejez de la que él aprende.
Que el paraíso me espera
Y lo esperó a él también,
Que te está a ti esperando
y que llegará como un tren.
Porque todos morimos,
Y lo sabemos al nacer.
Es cierto este destino,
Que parece no mentirnos,
Que viene a decirnos
Que la verdad es el morir.
Tras haber pasado lo vivido.
Y escribiendo nuestras páginas
Día a día, con la historia de
Esta, nuestra vida.
En libros universales
Que guardados quedan
y que alguien leerá
para no llegar a ser olvido
tras llegar al más allá.
Recordar esta estancia
que tuvimos en el preparaíso.
Experiencias muertas
de recuerdos dormidos.
Vivir para morir,
Yo no quiero ser olvido,
Solo que me recuerden,
Por lo que en vida fui
Por lo que en vida he vivido.
ROSA MARÍA JIMÉNEZ